lunes, 2 de febrero de 2015

Problemas 1: el pH

Una de las cosas que más quebraderos de cabeza nos dio al principio en el acuario grande fue el pH

Es cierto que cuanto más grande es la urna más fácil es mantener el equilibrio (si lo consigues) porque a más litros más estables son los parámetros. En otras palabras: más tienes que hacer el bruto para que se note un cambio negativo.
Hasta ahí todo correcto, es una máxima conocida por casi cualquier acuarista.
Bien.
Pero ¿qué sucede mientras buscas el equilibrio?
Pues lo mismo: que no se nota nada nada lo que le vas haciendo.

Y es la mar de frustrante porque vas con todo el cuidado del mundo para no dar un susto a tus pobres pececillos (si es que los tienes ya) y ahí no baja ni una décima el pH.
Lo teníamos alto, a 8.5 más o menos.
Culpa del agua del grifo (que ya no ha vuelto a entrar en nuestro acuario y ahí vamos cargados con garrafas de agua destilada todas las semanas para alimentar los 3 acuarios)

Le echamos de todo. Desde preparados comerciales hasta agua destilada con un pH que sacaría burbujitas de cualquier piedra caliza (gracias al señor de la tienda de peces que nos hacía unas garrafas especiales a ver si conseguíamos bajarlo...)
Y era curioso porque rebotaba que daba gloria verlo. Hacíamos el cambio, por la noche medíamos y estaba correcto, pero a los 4 o 5 días ¡pof! otra vez a más de 8...
Por ese motivo echamos un vistazo a ver si teníamos algún elemento de decoración que lo hiciera subir, pero no teníamos nada potencialmente peligroso. Ni la grava, ni las piedras, ni los troncos que hay decorando podían ser la causa de esos altibajos.

Al final logramos bajarlo a unas medidas mucho más sanas, con mucha paciencia, muchos cambios de agua y mucho líquido ultra ácido.

Y vale, hay que admitirlo, no ha vuelto a subir lo que es una gozada y desde luego confirma la máxima nº1 del acuarista:
cuantos más litros, más estable el acuario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario